jueves, 3 de julio de 2014

Despedida




El viento envolvió sus ojos
quebrados  de tanto llorar,
envejecidos a su pesar,
velados de niebla, rojos.

El mar perfumó su pelo,
blanco como la blanca plata,
con hojas de albahaca
y una pizca de enhebro.

La luna prendió en su rostro
su sonrisa turbadora,
su frescura encantadora,
su calma y su arrojo.

La tierra robó su cuerpo
henchido de fragilidades,
oculto tras las deidades
no pude despedirle muerto.