miércoles, 9 de abril de 2014

Frente a frente



     Escucha... ¿no oyes amado mío?
     En el calor de la noche me envuelve tu nombre, llegan hasta mi, como suaves murmullos, voces limpias, sin ecos, miradas atormentadas y a la vez esperanzadoras, sonrisas lejanas y sueños de gloria.
     Mira mi amor, ¿no los ves?
     Son dos enamorados enredándose en sus besos. Sintiendo el latir de sus corazones, me parece transportarme a otros mundos, a mundos etéreos e intangibles donde la razón no domina al sentimiento, donde sus deseos se funden con abrazos.
     Todo es tan vano y fugaz en esta vida...
     Sueña conmigo amor mío, cojámonos de las manos y lentamente adentrémonos en ese mundo que se pintó para el amor, donde puedas mirarme con la grandeza de tus ojos, donde puedas besarme sin mirar hacia atrás, donde no hagan falta palabras para vivir un te quiero.
     Duerme amor mío, llegará. Sólo nosotros cruzaremos la barrera de lo infinito, nos confundiremos con el mar, cantaremos su mismo canto y esperaremos al alba para fundirnos en un beso, aunque solo sea en sueños.

     Y algún día, no sé cuando ni en que lugar, tu y yo, volveremos a encontrarnos. Desnudos y frente a frente, con la mirada limpia y sin rastros de sangre, con la esperanza llenando la inmensidad. Ese día, tu y yo, comenzaremos a vivir nuestro amor.

     "En el crepúsculo de la memoria volveremos a reunirnos, volveremos a hablar juntos, y cantaréis para mi un canto más profundo; y si vuestras manos vuelven a encontrarse en otro sueño, construiremos otra torre en el cielo" Khalil Gibrán