sábado, 1 de marzo de 2014

El cuerpo de mi amado






Al anochecer, sobre la playa,
desnudas las miradas 
y el corazón desnudo, 
mudas las gargantas 
sobre un lecho mudo,
se estremecía el alma.

Tu cuerpo me rozaba
con un baile de estrellas,
el cielo estaba celoso
de tus caricias bellas,
el mar bullía gozoso
por lavar nuestra tristeza.

El mundo enloquecía
descompuesto por batallas,
y el sol adormecido,
muertas las palabras,
construyendo un paraíso
de promesas y esperanza.

Y tu, casi sin pausa
los labios me besabas,
y el cuerpo de mi amado,
salvajes las caricias
entregándose con fuego,
en el mío se enredaba.