miércoles, 26 de marzo de 2014

Muerte





     Sobre el lecho, casi desnuda, adornada con un manto de plata estaba ella. Sentada a su lado, lo contemplaba en silencio.
     Al principio, casi no la percibí, era tan vaga su sombra... Se desvanecía y volvía a aparecer envolviéndose con una bruma espesa. Pero allí estaba, asiéndolo de la mano, con sus ojos de hielo fijos en él, con su sonrisa irónica burlándose de la vida.
     Me pareció casi hermosa.
     Como una madre velando a su hijo, ella velaba a su presa, guardiana y celosa de su trofeo.
     Que extraña mirada la de aquel hombre... La contemplaba con rareza y a la vez, había entrega en sus ojos.
     Si, entonces lo entendí todo. Había venido a buscarlo, como el que busca azarosamente entre sus tesoros.
     Quizá, él la llamó, ella lo abrazó como se abraza a un enamorado, y después, todo acabó.


     "Cuando la muerte se precipita sobre el hombre, la parte mortal se extingue; pero el principio inmortal se retira y se aleja sano y salvo". Platón