miércoles, 8 de abril de 2015

Décimas a Mi Flor de Jara




Víspera de la partida
todo se torna jolgorio
un compás aleatorio
propio de tanta bebida.
Un alma más redimida,
otro sueño de camino
la barcaza, tu  padrino,
unos botos, el romero
un fajín, un buen cañero
más la fe, del peregrino.

La carreta bien surtida,
una flor, un abalorio,
el coto de dormitorio
la medalla bendecida.
Acariciando la brida
de su corcel casi albino
un jinete bebe vino,
va marcando el sendero,
trota grácil, con salero
y baila con el equino.

Rengue de la anochecida
un cantar adulatorio
un cajón muy meritorio
acompasa la partida.
Un volante cobra vida,
una danza tras un trino
fulgurante remolino,
un quejío chiclanero
con solera, con esmero,
con ese duende genuino.

Una brisa muy atrevida,
nervios en el auditorio
un nombre definitorio
te dará la bienvenida.
Flor de Jara, mi querida,
será tu guardián el pino
cuando laxa del camino
desees con desespero
descansar cual escudero
y soñar con tu destino.