jueves, 11 de septiembre de 2014

Tras la ventana





Con el candil encendido, tras la ventana
llora su pena, rebusca en la nada
zigzaguea la luz cuando la llama,
porque se fué su amor, su enamorada.

Se marchó temprano, de madrugada
con el estigma colgado de villana,
un corazón maltrecho y apuñalada
cabizbaja y rota, abandonada.

Se lamenta quejoso el muy tirano
la maltrató a su antojo, como un harapo,
cuando en su dulce rostro marcó su mano
se transformó de principe, a vulgar sapo.

Se mira al espejo, se mira callado
advierte unos ojos en sus ojos clavados
la verguenza aflora, el rostro quebrado
las palabras sobran, los labios sellados.

La busca en las sombras, en la almohada
y grita su nombre, por la ventana,
su alma marchita, su mente ofuscada
se diluye en la lluvia que cae de mañana.

Se evaporan los días, se cerró la bocana
el agua del río se muere estancada,
se acabaron los sueños, la sangre que mana,
se paró su mundo, sin su enamorada.