jueves, 12 de diciembre de 2013

Esperando por ti





     Escucha... ¿No oyes amado mío? En la distancia que aún nos separa, mi corazón grita tu nombre y exhala un quejido profundo y sincero. Mientras ansiosa te espero, dibujo siluetas imaginarias en el manto cubierto de estrellas que cubre nuestras presencias y la imaginación se me dispara.
     Te he visto tantas veces y de tantas formas...
     A veces,  pienso que tu tez es morena, tu cabello negro como la noche que hoy me envuelve, tus manos fuertes y grandes, tu boca generosa y con unos labios cálidos y suaves, de esos que invitan a besarlos a cada momento. Eres fuerte pero con un corazón tierno y dulce, comprensivo aunque firme en tus decisiones. Otras, cuando te miro, compruebo que tu piel ha palidecido y que tu cabeza está rapada, no eres excesivamente alto pero tu cuerpo está bien proporcionado y me hace sentir el abrigo de tus sentimientos.
     En otros momentos te veo claramente delante de mi y me asombro al reflejarme en esas dos turquesitas que tienes por ojos, tu sonrisa me transporta,  me sonrojo cuando acaricias mi pelo con tus manos delicadas y me estremezco cada vez que me tomas por la cintura, mientras paseamos sin prisa.
     Sigo esperándote, porque aunque no te necesito para que mi vida sea plena, si quiero compartirla contigo y que juntos comencemos a trazar una nueva andadura, un nuevo camino en el que tu y yo, sin dejar de ser dos, seamos uno.
     Contempla... ¿No me ves amado mío? Estoy aquí, no se cuanto espacio ni cuanto tiempo nos separa, pero dime que lo salvarás, que surcarás océanos, atravesarás fronteras y vendrás a encontrarme. Dime que no te rendirás y seguirás buscándome hasta hallarme.
     Yo,  sigo esperando tu llegada, caminando entre la gente, esperando por ti, buscando en los rostros de los desconocidos el rostro de mi amado.
     Y ahora en silencio, quiero escuchar tus pasos acercándote, quiero sentir tu aliento en mi nuca llegando por sorpresa, notar tu aroma penetrante y enredarme en tus brazos. Porque te echo de menos mi amado desconocido, y tengo la imperiosa necesidad de que me conozcas y me ames.

     "El amor es arriesgado, pero siempre ha sido así. Hace millares de años que las personas se buscan y se encuentran". Paulo Coelho